TORTOS de MAÍZ






Seguimos con la cocina tradicional asturiana. Y es que el torto de maíz no tiene el reconocimiento que se merece en mi patria querida.

Poco oigo hablar de los tortos de maíz fuera de Asturias. El cachopo, la fabada y el arroz con leche se llevan todas las medallas, pero hay vida más allá de estos platos en Asturias.

Estas deliciosas tortitas de maíz son el acompañamiento ideal para una tabla de quesos y embutidos, o como entrante, con cualquier cosa que les quieras poner encima.

Receta sencilla, barata y deliciosa, el secreto está en unos buenos ingredientes y una buena ejecución para obtener unos tortos crujientes y deliciosos, os encantarán.

En esta ocasión recurro a la receta de unos de los cocineros asturianos más laureados, Nacho Manzano, que utiliza tres partes de harina de maíz por una de trigo, pero se pueden hacer igualmente solo con harina de maíz (de hecho, antiguamente era sí como se hacían), y así resultan ideales para intolerantes al gluten.

Ingredientes:
  • 150 gr de harina de maíz amarillo
  • 50 gr de harina de trigo
  • 125-150 ml de agua templada 
  • 1/2 cucharadita de sal
  • aceite de oliva virgen para freír
Con estas cantidades salen unos 10 o 12 tortos.
 
Elaboración:

- El día anterior (o unas 6-8 horas antes), mezclamos todos los ingredientes de la masa, amasamos,  y la dejamos reposar en el frigorífico unos 8 horas.

- Una vez reposada la masa, se trata de ir cogiendo porciones del tamaño de una ciruela, hacer una bola, y aplastarla entre dos trozos de papel film hasta conseguir un torto lo más fino posible y que podamos manipular.

Esta receta lleva una hidratación alta para que resulten unos tortos ligeros, por lo que no resulta fácil su manipulación para freírlos. Podéis poner un poco menos de agua si no sois muy mañosos con estas cosas.

Yo me ayudo con un poco más de harina. Cojo una lámina de papel film, la rocío con aceite y pongo la bola en el plástico, la tapo doblando la lámina, y con el culo de un vaso aplasto el torto. 

Luego lo pongo un poco de harina sobre el torto y en las manos y con el plástico, lo pongo sobre la palma de la mano para echarlo en el aceite. Lo paso de una mano a otra para eliminar el exceso de harina y al aceite.

- Se fríen en una sartén profunda (o en un cazo) en abundante aceite bien caliente, como si fuera un huevo, salpicando con la espumadera la parte de arriba del torto para que se inflen.

- Los ponemos sobre papel de cocina para que escurran el exceso de aceite y los servimos lo antes posible. Tienen que quedar crujientes y dorados.

Si los acompañáis con algo húmedo, no lo sirváis hasta el último momento, o mejor aún, que cada comensal se sirva al gusto para que no pierdan el crujiente.



En esta ocasión los he puesto con revuelto de picadillo de chorizo, una de las formas más clásicas, pero quedan ideales con casi cualquier cosa, los he tomado con revuelto de oricios (erizos de mar), con morcilla, con picadillo sólo, con huevos de codorniz ...Nacho Manzano los pone en su restaurante con cebolla caramelizada y un revuelto de cabrales ...en fin, las posibilidades son infinitas.








(Esta es una versión de los tortos, supongo, porque según cuenta una amiga de mi hermana, ella recuerda los tortos gordos y sin suflar. Supongo que serían los tortos de antaño que se hacían sobre la plancha de la cocina de leña. Yo no tengo recuerdos de pequeña de este plato, porque en el occidente de Asturias, de donde yo soy, no eran un plato típico.)



¡ Animaros a probarlos porque no sabéis lo que os perdéis !






 

3 comentarios:

Lochy dijo...

Esto me ha encantado, Loly. No sólo probaré tu receta, sino que le buscaré la versión hipocalórica.

En el sur lo difícil es encontrar la harina; aunque yo siempre la tengo.

Lamboadas de Samhaim dijo...

Pues aquí tienes a una que no va a resistir la tentación (una tentación más que nos infliges)......tengo la harina que me traje de ahí y tengo LAS GANAS.

Vino y Miel dijo...

Tienen qué ser una delicia, dan ganas de probarlos. Un abrazo